lunes, 30 de enero de 2012
Como un bendito
Escena en el Palacio del Rey Minos en Cnosos.
Los primeros años, recién adoptado el acuerdo con Atenas, el Minotauro era una mala bestia, es cierto. Al pan, pan y al vino, vino. Ya cuenta la leyenda que se comía a las vírgenes, aunque no a todas, pero lo que no dice la leyenda es cómo las mataba. En fin. Una mala bestia, y me quedo corta. El día desgraciado y último de Athiana, ya por la tarde, cansada de llorar y maldecir nuestra suerte, salí a la torre desde la galería exterior de nuestra estancia y le vi, sentado en el ruinoso muro de la terraza sobre el acantilado, comiéndose la mano de la chica, agarrando por la muñeca el brazo desgarrado que aún conservaba el brazalete. Rechupeteaba con delectación los huesecillos de los dedos. Pero aún había en la terrible escena el más inconcebible, para mí, de los detalles: sentado como estaba en un saliente, movía en el aire los pies que le colgaban, realizando con cierta gracia, círculos perfectos. Como un bendito.
M.G. - 13/05/10
